¡UN PROBLEMA MUY COMÚN!
Si la defecación es dolorosa, el niño/a quiere evitarla.
Cuanto más retiene el niño/a, más grandes y más aterradoras se vuelven las heces. Finalmente, cuando no puede aguantar más, las heces se vacían y se asusta aún más. Esto puede convertirse en un círculo vicioso.